Wilfrido Vargas: el Beduino Mayor que mantiene la sed por el merengue y «Free Cover» lo redimensiona

Wilfrido Vargas: el Beduino Mayor que mantiene la sed por el merengue y «Free Cover» lo redimensiona

Lo de Wilfrido Vargas es admirable. Cinco décadas después de sus inicios en la música popular, el “Beduino Mayor” sigue provocando sed de merengue en la población y aunque es de la generación “Baby Boomers” entiende a la perfección los tiempos actuales del streaming y el mundo digital, como parte de la industria musical.

“Free Cover”, una de las plataformas latinas más importantes del momento, presentó hace cuatro días una sesión grabada en vivo que, en su canal oficial de YouTube, ya roza los 2 millones de visualizaciones.

El especial, titulado “Wilfrido Vargas (Mix en Vivo)”, reúne algunos de los éxitos más emblemáticos del legendario artista dominicano en una producción de alta calidad que ha conectado con audiencias de diferentes generaciones y países.

Aquello hay que verlo. La entrega del maestro, la interpretación de los cantantes, la ejecución de los músicos de Free Cover, la nostalgia de los merengues escogidos, la vibra que generan, la algarabía y la emoción de los presentes, jóvenes bailando y cantando con pasión…

Los 22 minutos y 19 segundos del audiovisual pasan volando. Y se queda corto para los más de 50 años de cosecha musical y las decenas de canciones popularizadas a lo largo de ese tiempo por la orquesta de Wilfrido Vargas.

El video también registra 18 mil “me gusta” y más de 1,520 comentarios de los usuarios de Yotube, reflejando la positiva recepción del público y el alto nivel de interacción generado en la plataforma. Unos números a tomar en cuenta para un artista que viene del siglo XX, lo que reafirma su impacto cultural desde aquel 1974 en el que sus merengues comenzaron a formar parte del cancionero regular en República Dominicana.

DESDE ALTAMIRA

Siete años antes, en 1967, Wilfrido había llegado desde Altamira, provincia Puerto Plata, a residir en Santo Domingo. Aquí llegó a formar parte de bandas de música y de orquestas como la de Rafael Mancebo y Delano Peguero hasta que se cruzó en el camino con el empresario Chery Jiménez.

Para atender a una oferta de una persona que buscaba abrir un night club y buscaba un grupo musical que amenizara en el lugar, Jiménez comenzó a reclutar músicos y en poco tiempo tenía conformado el grupo Los Beduinos, nombre motivado en el origen árabe-norteamericano del propietario del establecimiento (night club “Casbah”), según consta en el libro “Merengueros”, de Fausto Polanco.

Wilfrido llegó como trompetista a Los Beduinos y hasta 1974 transitó entre baladas, boleros y merengues instrumentales hasta que en ese año lanzó su tercer disco, “Wilfrido Vargas y sus Beduinos”, en el que figuran los temas “El semáforo”, “Pambiche lento”, “Las avispas”, “La gasolina”, “Así, así”, entre otros.

Esta producción marcó un camino sin retorno hacia cambios significativos en el sonido de las orquestas populares, sobre todo las de merengue, al transformar los patrones tradicionales de este ritmo en una propuesta auditiva moderna y de irresistible identidad dominicana que comenzó a ser atractiva para las nuevas generaciones.

A mediados del siglo XX, las orquestas de merengue seguían el patrón de las “Big Bands” (como la de Luis Alberti o la Billo’s Caracas Boys), con arreglos elegantes pero más rígidos y pausados. Wilfrido, influenciado por el tsunami sonoro de la salsa de Fania en Nueva York y lo electrizante del rock desde los tiempos de los Beatles, aceleró el tempo (el ritmo), recortó las secciones de metales para hacerlas más agresivas y veloces, y le dio una preponderancia inédita al bajo y a la tambora.

 

 

 

94.3 FM

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